Quiza no sea el mejor ramo de flores pero si con le saco una sonrisa para mi ya lo es
Un momento para ti Un recorrido sin prisaHoy dicen que es perfecto regalar flores amarillas. Con sentido o sin él, prefiero pensar que tienen un propósito: recordarle que aún quedan motivos para creer, para ser y para compartir; sonrisas, sueños y esas metas que quizá solo usted conoce.
Deja caer un pétalo. Quédate un instante con lo que aparece. No hay respuestas que acertar.
y pensar que el sueño ha sido parte fundamental de nuestras conversaciones. Aunque hoy quizá ya no hablemos de ese sueño de levantarse tarde o de sobrevivir una clase de contratos. Hablo de otro: del sueño que deja la vida suspendida en un suspiro, por el que nacen revoluciones y se escriben leyes, por el que alguna vez cayeron hĂ©roes y se levantaron pueblos; ese que hace olvidar el cansancio para abrazar la ilusiĂłn. Ojalá nunca le falte uno asĂ… de esos que no se duermen, sino que mantienen despierta el alma.
Casi ni recuerdo en quĂ© momento comenzamos a hablar, ni mucho menos cĂłmo. Quizá fue simplemente uno de esos leves "porque sĂ" que de vez en cuando se permite la vida, cuando decide cruzar dos caminos sin explicar demasiado sus razones. Pero entre conversaciĂłn y conversaciĂłn uno termina conociendo ciertas cosas. Usted se esfuerza cada dĂa por ser mejor, tiene en los ojos un brillo que produce ternura, una forma curiosa de ser y esa alegrĂa tan expresiva con la que parece ir trazando caminos propios por donde pasa. No sĂ© cuántas veces le he escuchado decir que, si logra dejar algo en las personas, con eso es feliz. Pero creo que ahĂ se queda corta. Usted no deja simplemente «algo». Deja su brillo, sus ocurrencias, felicidad, un poquito de vida y, por supuesto, esa ternura medio agresiva que tanto la caracteriza. Por mi parte, quizá muchas veces no sepa cĂłmo responder a tanta energĂa y probablemente termine recurriendo a alguna tonterĂa, como de costumbre. Pero siempre dirĂ© que, entre todas las personas que han existido, existen y todavĂa faltan por aparecer en esta curiosa historia del mundo, de vez en cuando la vida se da el lujo de hacer a algunas sencillamente increĂbles. Usted sabrá si se da por aludida. AsĂ que siga soñando, riendo, hablando hasta por los codos y dejando mucho más de lo que cree por donde pasa. Y, por favor… pilas con las sandalias.
Para la mejor sirena, abogada, runner, ciclista.
Y cuando el mundo te pida ir más rápido, que puedas escuchar tu propio paso. También a ese ritmo se llega lejos.
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